TEHERÁN — El inicio de las masivas ceremonias fúnebres en honor al difunto Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha transformado a la capital iraní en el epicentro de una intensa actividad diplomática global.
Decenas de líderes extranjeros, altos dignatarios y representantes de movimientos políticos y religiosos se han congregado en el Gran Mosalla de Teherán para rendir tributo al clérigo, en un evento marcado por una profunda fractura geopolítica: el respaldo unánime de los aliados euroasiáticos y regionales frente a la total ausencia de delegaciones occidentales.
El funeral, diseñado como una movilización histórica de seis días que las autoridades calculan que atraerá a entre 15 y 20 millones de personas, ha servido para escenificar la resiliencia de la República Islámica y consolidar la transición de poder hacia el nuevo Líder Supremo, Mojtaba Jamenei, y el presidente del país, Masoud Pezeshkian.
El Bloque Regional y los Aliados Estratégicos
Ante el vacío de representación de los gobiernos de Europa y Estados Unidos, el protagonismo recayó en los mandatarios de la periferia inmediata de Irán y en las potencias emergentes del continente:
- Pakistán e Irak: El primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, encabezó una comitiva oficial de alto nivel para ratificar su solidaridad. Por su parte, el presidente de Irak, Nizar Amidi, y el presidente del Parlamento iraquí, Mohammed al-Halbousi, coordinaron un hito logístico y religioso sin precedentes: el traslado del féretro de Jamenei a las ciudades sagradas chiíes de Karbala y Nayaf, en suelo iraquí, por petición expresa de Bagdad.
- Cáucaso y Asia Central: Los presidentes de Tayikistán, Emomali Rahmon, y del Kurdistán iraquí, Nechirvan Barzani, junto al primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, ofrecieron un respaldo institucional clave en la frontera norte de Irán.
- Rusia y China: Moscú envió una delegación encabezada por el expresidente Dmitri Medvédev, acompañado por destacadas figuras de los estamentos ortodoxo y musulmán rusos, quienes subrayaron la firmeza compartida ante las presiones exteriores. Pekín, por su parte, estuvo representado por He Wei, alto responsable del Parlamento chino, consolidando el soporte estratégico de la superpotencia al nuevo liderazgo de Teherán.
- La delegación de la India: Con una fuerte impronta de la comunidad chií local, estuvo liderada por el gobernador de Bihar, Syed Ata Hasnain, y el ministro de Estado para Asuntos Exteriores, Pabitra Margherita, junto a líderes de la oposición como Salman Khurshid, quienes calificaron la visita de «honor único».
El foro también sirvió de punto de encuentro para el llamado «Eje de la Resistencia», con la presencia en el recinto fúnebre de delegaciones de alto rango de Hezbolá y de diversas facciones palestinas.
Clima de Confrontación y Promesas de Venganza
Lejos de circunscribirse al luto religioso, los discursos de la cúpula política y militar iraní adquirieron un tono de abierta confrontación, marcado por la indignación tras el ataque aéreo del pasado mes de febrero.
Mohammad Bagher Ghalibaf (Presidente del Parlamento de Irán):
Lanzó un enérgico llamamiento a la masa de dolientes congregada en la capital, instándolos a «levantarse» y «exigir venganza» contra los autores materiales e intelectuales del bombardeo.Mayor General Amir Hatami (Jefe del Ejército de Irán):
«La muerte de nuestro Líder Supremo ha fortalecido nuestra determinación. Con una firmeza aún mayor, les decimos a los enemigos de la nación iraní —los criminales Estados Unidos y el traidor régimen sionista—: Vengaremos la sangre de nuestro Imam martirizado».Por su parte, el primer vicepresidente iraní, Mohammad Reza Aref, dimensionó el impacto histórico de las exequias al catalogar la movilización popular como «el evento más importante de este siglo» para la nación.
Las ceremonias continuarán durante las próximas jornadas en un itinerario que entrelaza la liturgia islámica chií con la reconfiguración de las alianzas de Irán de cara a una nueva era política.
