KIEV.— La guerra entre Ucrania y Rusia ha entrado en una fase de máxima tensión y amenaza directa. Tras un devastador ataque con drones contra una de las principales refinerías de petróleo ucranianas, el presidente Volodímir Zelenski lanzó una dura advertencia a Vladímir Putin, rompiendo los límites de la retórica diplomática habitual.
En un mensaje televisado de última hora, Zelenski se dirigió directamente al mandatario ruso con una frase que ya resuena en todo el mundo: «Si arde Ucrania, arderá también Moscú».
El mandatario ucraniano aseguró que sus fuerzas armadas ya no se limitarán a la defensa del territorio nacional, sino que responderán con la misma moneda y la misma intensidad contra las infraestructuras críticas del gigante ruso.
El ataque a la refinería, que ha provocado un incendio masivo visible a kilómetros de distancia y amenaza el suministro energético ucraniano, parece haber sido el punto de no retorno para Kiev.
Por su parte, el Kremlin no ha tardado en reaccionar, calificando las palabras de Zelenski como «una provocación terrorista inaceptable» y aumentando la alerta en los sistemas de defensa aérea de la capital rusa.
Los analistas internacionales temen que esta escalada de declaraciones se traduzca de inmediato en una ola de ataques masivos contra centros urbanos y puntos estratégicos en el corazón de Rusia, llevando el conflicto a un escenario de impredecibles consecuencias globales.
