Las autoridades de salud en Estados Unidos han encendido las alarmas tras el rápido aumento de casos de ciclosporiasis, una infección intestinal provocada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis. Hasta la fecha, el brote se ha extendido por al menos 31 estados del país, dejando miles de personas enfermas y decenas de hospitalizaciones.
El foco del brote y los estados más golpeados
Aunque el parásito se ha detectado en gran parte del territorio estadounidense, el estado de Michiganes, por mucho, el epicentro de la emergencia sanitaria. Mientras que en un año normal este estado apenas registra unos 50 casos, en esta temporada ya acumula más de 2,600 contagios. Otros estados como Ohio, Nueva York, Illinois y Carolina del Norte también reportan un volumen inusualmente alto de pacientes afectados.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) se encuentran investigando a contrarreloj para identificar el alimento específico que está propagando la infección. En años anteriores, brotes similares estuvieron vinculados al consumo de productos frescos importados como lechugas envasadas, cilantro, albahaca, frambuesas y guisantes.
¿Qué es la ciclosporiasis y cuáles son sus síntomas?
La ciclosporiasis es una enfermedad estomacal que se contrae al ingerir agua o alimentos contaminados con trazas invisibles de materia fecal que contienen el parásito. No se transmite directamente de persona a persona, ya que el parásito necesita pasar un tiempo en el medio ambiente para volverse infeccioso.
Los síntomas suelen aparecer entre 2 y 14 días después de la exposición y se caracterizan por:
- Diarrea acuosa y frecuentemente «explosiva».
- Pérdida severa del apetito y descenso de peso.
- Cólicos, dolores estomacales e hinchazón abdominal.
- Fatiga extrema y dolores de cabeza.
- Náuseas y fiebre leve.
Atención: Sin el tratamiento antibiótico adecuado (generalmente a base de trimetoprima-sulfametoxazol), la enfermedad puede prolongarse por más de un mes o desaparecer de forma temporal para luego reaparecer con la misma intensidad.
Medidas clave para protegerse en la cocina
Dado que el parásito es resistente al cloro y es sumamente difícil de eliminar solo con agua, las autoridades sanitarias recomiendan extremar precauciones al manipular vegetales y frutas crudas:
- Higiene de manos rigurosa
Antes y después
Lávate las manos con abundante agua tibia y jabón durante al menos 20 segundos antes y después de preparar cualquier alimento. - Evita las ensaladas prelavadas en bolsa
Durante el brote
Opta por comprar lechugas o vegetales enteros. Desecha las hojas exteriores antes de lavarlos minuciosamente bajo el chorro de agua del grifo. - Desinfecta minuciosamente las hierbas frescas
Cilantro, albahaca y perejil
Separa hoja por hoja bajo el chorro de agua. Restriega suavemente la superficie de las plantas para ayudar a desprender físicamente cualquier residuo o parásito adherido. - Limpia superficies y utensilios
Prevención cruzada
Lava bien los cuchillos, las tablas de cortar y los mostradores de la cocina que hayan estado en contacto con productos frescos sin cocinar.
