WASHINGTON (AP) — El Senado de Estados Unidos se encamina a una votación el miércoles sobre la decisión del presidente Donald Trump de emprender una guerra contra Irán, una prueba excepcional del Congreso para un conflicto que se ha extendido rápidamente por todo Oriente Medio sin una estrategia clara de salida por parte de Washington.
La legislación, conocida como una resolución sobre los poderes de guerra, brinda a los legisladores la oportunidad de exigir la aprobación del Congreso antes de que se lleven a cabo nuevos ataques. La iniciativa del Senado y un proyecto de ley similar que se votará en la Cámara de Representantes más adelante esta semana tienen pocas posibilidades en un Congreso controlado por los republicanos y, con casi total seguridad, Trump los vetaría incluso si llegaran a aprobarse.
Aun así, las votaciones suponen un momento importante para los legisladores. Sus decisiones sobre la guerra, que comenzó hace cinco días —y a la que Trump se sumó sin la aprobación del Congreso—, podrían determinar el destino de los militares estadounidenses, de innumerables vidas y del futuro de la región.
“Hoy cada senador —cada uno— elegirá un bando”, declaró el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, durante un discurso en el pleno. “¿Está usted con el pueblo estadounidense, que está agotado de guerras interminables en Oriente Medio, o está con Donald Trump y Pete Hegseth mientras nos meten torpemente de cabeza en otra guerra?
El gobierno se afana por conseguir apoyo en el Congreso
Tras lanzar un ataque sorpresa contra Irán el sábado, Trump se ha apresurado a conseguir respaldo para un conflicto en el que los estadounidenses, de todas las corrientes políticas, eran reacios a entrar. La presencia de funcionarios en el Capitolio ha sido habitual esta semana, en un intento de persuadir a los legisladores de que tienen la situación bajo control.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, indicó el miércoles que la guerra podría prolongarse ocho semanas, un plazo más largo de lo planteado previamente. También reconoció que Irán aún puede llevar a cabo ataques con misiles incluso mientras Estados Unidos intenta controlar el espacio aéreo del país.
Los militares estadounidenses “siguen en peligro, y debemos tener claro que el riesgo sigue siendo alto”, sostuvo el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, en la misma conferencia de prensa.
Seis militares estadounidenses murieron durante el fin de semana en un ataque con drones en Kuwait.
Trump tampoco ha descartado el despliegue de tropas terrestres. Señaló que espera poner fin a la campaña de bombardeos en unas pocas semanas, pero sus objetivos para la guerra han pasado de un cambio de régimen a impedir que Irán desarrolle capacidades nucleares, a inutilizar su armada y sus programas de misiles.
El senador John Barrasso, el segundo en el liderazgo republicano del Senado, señaló que los senadores de su partido enviarían un mensaje de que los demócratas están “equivocados” por forzar una votación sobre la resolución de poderes de guerra.
“Los demócratas prefieren obstruir a Donald Trump antes que destruir el programa nuclear nacional de Irán”, añadió.
Casi todos los senadores republicanos se preparaban para votar el miércoles en contra de la resolución de poderes bélicos para frenar la acción militar, pero varios de ellos mostraron sus dudas ante la idea de desplegar tropas a territorio de Irán.
“No creo que el pueblo estadounidense quiera ver tropas sobre el terreno”, aseguró el senador republicano de Luisiana Bill Cassidy al salir de una sesión informativa clasificada el martes. Los funcionarios del gobierno “dejaron abierta esa posibilidad”, aunque no era una opción en la que estuvieran haciendo hincapié, agregó.
El senador republicano Todd Young, que dijo a reporteros a principios de esta semana que estaba indeciso sobre la legislación, difundió un comunicado el miércoles por la mañana en el que afirmó que, ahora que Estados Unidos ha entrado en la guerra, el peligro “solo crecerá si limitamos las opciones militares del presidente en este momento crítico”.
Pidió que los legisladores ejerzan supervisión y evalúen cualquier solicitud del gobierno de más fondos o facultades para tiempos de guerra.
Los legisladores se pronuncian
Las votaciones de esta semana en el Congreso representaban indicadores posiblemente trascendentales sobre la postura de los legisladores con respecto a la guerra, mientras tienen la vista puesta en las elecciones de mitad de mandato y en las consecuencias del conflicto.
“Nadie puede esconderse y darle al presidente un pase fácil o una vía para eludir la Constitución”, apuntó el senador Tim Kaine, un demócrata de Virginia que patrocina la resolución sobre los poderes de guerra. “Todo el mundo tiene que declarar si está a favor de esta guerra o en contra”.
Los líderes republicanos han derrotado, aunque por un estrecho margen, una serie de resoluciones similares relacionadas con varios otros conflictos en los que Trump ha entrado o ha amenazado con entrar. Pero esta es diferente.
A diferencia de las campañas militares de Trump contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes o incluso contra el líder venezolano Nicolás Maduro, el ataque a Irán es un conflicto de duración indefinida que ya está teniendo repercusiones en toda la región. Para los republicanos, acostumbrados a operar en un partido dominado por Trump y sus promesas de mantener a Estados Unidos fuera de enredos en el extranjero, el momento supuso una especie de revés.
“La guerra es fea, siempre ha sido fea, pero estamos eliminando a un régimen que llevaba bastante tiempo tratando de atacarnos”, manifestó el senador republicano de Oklahoma Markwayne Mullin.
Por su parte, Lindsey Graham, senador republicano de Carolina del Sur, que llevaba tiempo presionando a Trump para que se implique en cuestiones internacionales, alegó que el conflicto representaba una oportunidad para que países árabes y europeos se sumen a la lucha contra Irán y los grupos insurgentes que apoya.
“No me molesta que la gente diga públicamente si cree o no que esto es una buena idea”, dijo a periodistas, al tiempo que sostuvo que en la Ley de Poderes de Guerra se cedió al Congreso demasiado poder sobre el ejército, ya que exige que el presidente retire a las tropas de un conflicto en un plazo de 90 días si no cuenta con su autorización.
Se avecina la votación en la Cámara
En el otro lado del Capitolio, los líderes de la Cámara de Representantes también se preparaban para un intenso debate sobre la guerra, seguido de una votación el jueves.
“Creo que tenemos los votos para derrotarla y espero que así sea”, declaró el presidente de la Cámara, Mike Johnson, tras una sesión informativa para todos los legisladores el martes por la noche.
Mientras, el líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, expresó que esperaba un firme respaldo de los legisladores de su partido a favor de la resolución. En una conferencia de prensa el miércoles, varios legisladores demócratas que son veteranos de las guerras de Irak y Afganistán hablaron sobre los altos costos de esos conflictos.
Uno de ellos fue el representante Jason Crow, demócrata de Colorado. “Aprendí cuando estaba combatiendo en Irak y Afganistán que, cuando las élites en Washington tocan los tambores de guerra, se golpean el pecho, hablan de los costos de la guerra y se hacen los duros, no están hablando de que ellos lo harán, no están hablando de sus hijos”, aseveró Crow. “Están hablando de hijos de la clase trabajadora como nosotros”.
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