El gobierno de Estados Unidos endureció su postura frente a Venezuela tras la reciente incautación de un petrolero sancionado cerca de las costas venezolanas, un operativo que aumentó la tensión en la región. Sin embargo, la Casa Blanca aseguró el jueves que el presidente Donald Trump “no está interesado en una guerra prolongada” con Venezuela.
Durante la conferencia de prensa diaria, la secretaria de prensa Karoline Leavitt respondió sobre la posibilidad de un conflicto armado. “Definitivamente, eso no está dentro de los planes del presidente. Ha sido muy claro al respecto: quiere paz”, manifestó.
Incremento de operaciones en el Caribe
Leavitt defendió el incremento de operaciones militares en el mar Caribe asegurando que el mandatario estadounidense está enfocado en frenar “el tráfico de drogas ilegales a Estados Unidos, que toman la vida de cientos de miles de estadounidenses”.
La portavoz afirmó que el presidente “piensa en eso todos los días” y destacó que cada intervención contra las llamadas narcolanchas representa la interrupción de una cadena que alimenta el mercado ilícito en EE UU.
Mientras tanto, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, reconoció que al menos 83 personas han muerto en estas operaciones marítimas desde septiembre, una cifra que ha elevado el escrutinio sobre la legalidad y proporcionalidad del uso de la fuerza en la campaña denominada Lanza del Sur.
Trump anuncia incautación de petrolero cerca de Venezuela
La preocupación internacional aumentó después de que fuerzas estadounidenses abordaran un petrolero sancionado, al que EE UU acusa de transportar crudo iraní y venezolano para redes ilícitas, cerca de Venezuela. Según Leavitt, el buque está siendo trasladado a un puerto estadounidense, donde enfrentará un procedimiento judicial.
“Hay un proceso legal para la confiscación de ese petróleo, y ese proceso legal será seguido”, afirmó. Washington sostiene que el barco operaba bajo falsa bandera y estaba asociado a actividades de contrabando energético, aunque el gobierno de Nicolás Maduro denunció la acción como un “robo descarado”.
La portavoz también informó que la tripulación está siendo interrogada y que el cargamento se encuentra “en proceso de decomiso”, aunque contradijo declaraciones previas del propio Trump, quien un día antes insinuó que Estados Unidos podría quedarse con el crudo.
Doble objetivo: narcotráfico y sanciones
Consultada sobre si la campaña se dirige realmente al tráfico de drogas o al petróleo venezolano, Leavitt sostuvo que el gobierno estadounidense está “enfocado en hacer muchas cosas” en el hemisferio occidental, y mencionó dos prioridades: detener el flujo de narcóticos y reforzar el cumplimiento de sanciones que buscan limitar los ingresos del régimen de Nicolás Maduro.
Sostuvo además que Trump ejecuta “un enfoque nuevo que no ha sido tomado por ninguna administración desde hace bastante tiempo”, marcando distancia de las políticas de Barack Obama y Joe Biden hacia Venezuela.
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