La incautación por parte de EE.UU. de un superpetrolero que transportaba crudo venezolano encendió las alarmas en el mercado marítimo: más de 30 buques sancionados que operan en aguas de Venezuela quedaron ahora en riesgo de acciones similares, según reportes de Reuters.
El tanquero confiscado había sido vinculado previamente a redes que también movían petróleo iraní dentro de la llamada “flota en la sombra”, una estructura de barcos que operan con cambios de bandera, empresas de papel y maniobras para ocultar el origen del crudo.
Registros de tráfico marítimo muestran que más de 80 buques se encuentran cargados o esperando cargar frente a la costa venezolana; al menos 30 de ellos figuran bajo sanciones de EE.UU., lo que los coloca en la mira de una posible confiscación de su carga o del propio buque.
Fuentes citadas indican que el gobierno de EE.UU. ya elaboró una lista de tanqueros objetivo y que el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional planifican desde hace meses estas operaciones, a la espera de que los barcos lleguen a aguas internacionales.
Analistas advierten que esta estrategia podría generar retrasos en las exportaciones de petróleo venezolano, disuadir a algunos armadores de seguir operando en el país y afectar directamente los ingresos de un gobierno que depende del crudo como principal fuente de divisas.
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