Policiaca
Un primo llamó al Capitán retirado porque tenia problemas en el negocio donde lo asesinaron en Ponce.
Los investigadores junto a la fiscal Meilyn Ramos Rivera continuarán hoy entrevistando testigos, principalmente al primo de Pacheco Hernández, para tratar de dar con el o los asesinos.

Kevin Pacheco Hernández, quien llevaba seis años jubilado del Ejército donde ostentó el rango de capitán, compartió con familiares y amigos en la noche del viernes en el negocio La Barrita Sport Bar, en la avenida Hostos, y antes de la medianoche había regresado a su hogar en su automóvil en una urbanización cercana.
Es entonces que Pacheco Hernández, de 44 años, recibe una llamada a su teléfono celular en la que un primo que estaba en el negocio lo llamó, alegadamente tenía problemas. Pacheco Hernández se vistió y se fue en su motora, llevándose consigo una pistola Taurus calibre 9mm., una de las varias armas para la que tenía licencia.
A las 12:55 de la madrugada de ayer, cuando regresó al negocio, se encontró con su primo en el área del billar, donde alegadamente se origino una discusión con unos individuos que no han sido identificados.
Pacheco Hernández caminaba hacia la avenida Hostos, cuando recibió alrededor de ocho disparos, uno de ellos en la cabeza y otros en la espalda. Falleció en el acto. No tuvo oportunidad de defenderse con la pistola Taurus que portaba.
El Primo no ha aportado nada al asesinato
Los agentes Elvin Rosado Negrón y José Alvarado Collazo, en unión al sargento Eddie Torres y al teniente Félix Guilbe, de la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Ponce, llegaron a la escena y hasta anoche, había sido poco lo aportado por testigos y por el primo de la víctima.
Cuando los agentes fueron a examinar las grabaciones de las cámaras de seguridad, las mismas estaban desconectadas desde hace tiempo.
Los investigadores junto a la fiscal Meilyn Ramos Rivera continuarán hoy entrevistando testigos, principalmente al primo de Pacheco Hernández, para tratar de dar con el o los asesinos.
En el lugar ubican varios negocios que no tienen estacionamiento, lo que provoca que el personal de una sala de emergencias aledaña llame continuamente a la Policía porque los clientes de los bares le bloquean la entrada.