Una ceiba que tiene raíces de espíritu de lucha en San Germán

Es el único monumento viviente que hay en Puerto Rico.

San Germán. La centenaria Ceiba La Libertad que se encuentra en San Germán, más que una belleza natural, representa un ícono de un momento histórico que vivió el municipio hace 124 años.

“La Ceiba La Libertad se siembra el 19 de febrero de 1898 cuando España cede la autonomía a Puerto Rico. Mientras están tomando posesión, en San Germán hicieron un desfile que empezó desde lo que se conoció como la calle Comerío”, explicó Ramón Vázquez, historiador sangermeño.

En aquel entonces, la siembra de la Ceiba La Libertad fue la culminación de una gran celebración que se apoderó del municipio. El agasajo fue organizado por un pueblo que, según el historiador, siempre mostró resistencia a España. Así que, al recibir la autonomía, los sangermeños vieron una importante victoria y decidieron celebrarlo por todo lo alto.
“Improvisaron un carro de bueyes para convertirlo en un trono. Este carro paseó a la jovencita Mercedes Palmer, quien vestía un atuendo de diosa y una antorcha en la mano izquierda por todo el pueblo. Mientras bajaban en desfile a son de música, cogieron la ‘calle del carro’, que era como se conocía antes, y subieron la lomita que la bautizaron como el Cerro de la Libertad”, contó Vázquez.

Una vez el pueblo llegó al Cerro La Libertad, sembraron esta ceiba como un acto de reverencia y hasta le escribieron un himno.

“Su primera estrofa dice: ‘Que vivan los nobles hijos de este suelo tropical, que vivan los puertorriqueños, que viva la libertad’… y por ahí pa’ bajo sigue el himno, un himno bien interesante porque hay que recordar que San Germán, desde su fundación, tenía raíces de separación con España”, afirmó el guía turístico.

“La Ceiba La Libertad es el único monumento viviente que hay en Puerto Rico, porque ningún pueblo celebró cuando España le cede la autonomía a Puerto Rico. No hay actividades en el lugar que conmemoren ese evento ni el monumento. Yo propuse que se atemperara a la época, que se consiguiera un carro de bueyes y se hiciera lo mismo que se hizo en ese entonces, pero no hay la voluntad para hacerlo. Se supone que todos los años se celebre”, lamentó el historiador.

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