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La Policía desarticula un punto de drogas en residencial de Ponce que controlaba las vidas de los residentes

Agentes del Distrito de Ponce del Negociado de la Policía, en unión a un grupo de trabajo compuesto por agencias estatales y federales, desarticularon hoy, sábado, un punto de drogas en un edificio del residencial Arístides Chavier en el que una organización criminal controlaba el acceso y dictaba lo que los residentes podían hacer.

El teniente Antonio Hernández Bianchi, director de la División de Drogas y Narcóticos del distrito de Ponce, explicó a El Nuevo Día que esta organización, que es objeto de un investigación, instaló un pesado portón en acero en la entrada del edificio 37 del mencionado residencial para evitar la entrada de agentes de ley y orden y para vender drogas.

La escena con la que se toparon los agentes se asemejaba a la película New Jack City”, protagonizada por Wesley Snipes, en el que un capo establece un imperio de trasiego de drogas al convertir un complejo de vivienda pública en una fortaleza impenetrable.

“La única entrada y salida de ese edificio estaba cubierta con el portón que instalaron. Eran dos eslabones pesados de acero con un hueco por donde los criminales realizaban transacciones de drogas.

Nos dio trabajo desmantelar el portón debido al peso de las puertas.

Básicamente, ellos operaban un ‘peaje’, pues adentro tenían una silla con abanico para la persona que estuviese vendiendo droga.

Necesitamos seis agentes para poder remover cada una de las dos puertas. Nos tomó como media hora desmantelar el portón”, relató Hernández Bianchi vía telefónica.

En el operativo también colaboraron personal de la Administración de Vivienda Pública (AVP), el Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR) y agencias federales, añadió el oficial.

Hernández Bianchi resaltó que, en contra de la voluntad de los residentes, la organización criminal instaló el portón, y luego dictaba las acciones que los residentes podían realizar y las horas en que podían entrar o salir.

“Muchos residentes optaron por abandonar sus residencias sin llevarse sus pertenencias. Incluso, durante las vigilancias, vimos a muchos individuos brincando de apartamento a apartamento, por los balcones, para salir o entrar del edificio, evitando así tener que abrir el portón y que la Policía pudiera entrar”, enfatizó el oficial.

Hernández Bianchi añadió que el edificio 37 queda a unos pasos de una calle con acceso vehicular al residencial. Por consiguiente, alguien interesado en realizar una transacción solo tenía que caminar unos metros, llevar a cabo la compra y regresar a su vehículo.

Mediante este proceso, los miembros de la organización criminal no se exponían a ser arrestados o identificados, y los compradores pasaban poco tiempo expuestos.

“Los individuos, con esta actividad, lograron que casi todos los residentes del edificio abandonaron sus pertenencias y sus apartamentos por estos estar sometidos a las reglas establecidas por la organización.

Al accesar el edificio se logró identificar dos individuos los cuales, se presume, son los que estaban en turno en ese momento”, sostuvo Hernández Bianchi.

“Como parte de un plan de mitigación, establecimos vigilancia fija y rondas preventivas constantes para evitar que vuelvan a montar el portón”, añadió Hernández Bianchi.

Vía El Nuevo Día

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