Esta imagen de un haitiano perseguido por la Patrulla Fronteriza causa rechazo y genera una reacción de la Casa Blanca

Esta imagen de un haitiano perseguido por la Patrulla Fronteriza causa rechazo y genera una reacción de la Casa Blanca

Las imágenes de los oficiales de la Patrulla Fronteriza persiguiendo a caballo a los migrantes en Del Rio, Texas, muestran la complejidad de la actual situación en la frontera. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki dijo que las fotos son «horribles» y agregó que necesitan más información sobre lo ocurrido.

Y es que la gran cantidad de migrantes en Del Río, Texas, sobrepasó la capacidad del gobierno estadounidense. Al menos 12,000 migrantes la mayoría haitianos cruzaron de manera repentina desde finales de la semana pasada y se instalaron bajo un puente después de cruzar desde Ciudad Acuña, México.

Las autoridades estadounidenses habían cerrado el paso de migrantes en el área de Del Río el 19 de septiembre.

Según la agencia AP, un grupo intentó cruzar en un punto a una milla al este y allí fueron interceptados por agentes a caballo de la Patrulla Fronteriza y fuerzas de seguridad texanas.

“He visto algunas de las imágenes, no tengo el contexto completo. No puedo imaginar qué contexto lo haría apropiado, pero no tengo detalles adicionales, y ciertamente, no creo que cualquiera que vea estas tomas pueda pensar que es aceptable o apropiado”, dijo Psaki en la conferencia de prensa de la Casa Blanca el lunes.

Los Agentes de la Patrulla Fronteriza cargaron contra los migrantes que solo llevaban comida y agua mientras intentaban trepar por el lado estadounidense del río Grande.

La reacción de las autoridades a esta oleada de migrantes haitianos ha sido su expulsión masiva.

Según dijo a la agencia AP Yael Shacher, un activista de Refugees International especializado en leyes de asilo, esta expulsión es similar a la que ocurrió en 1992 cuando la Guardia Costera interceptó en el mar a una multitud de haitianos y los envió de vuelta a su país.

Entonces unos 15,000 haitianos fueron trasladados a la base naval de Guantánamo, Cuba, y desde allí fueron repatriados cuando gobernaba George Bush.

Estados Unidos tiene previsto organizar siete vuelos diarios de expulsión a partir del miércoles, cuatro a Puerto Príncipe y tres a Cap-Haitien.

Los vuelos seguirán saliendo desde San Antonio, Texas, aunque las autoridades podrían añadir otra ruta desde El Paso. Más de 320 migrantes llegaron el domingo a Puerto Príncipe en tres vuelos, y Haití señaló que esperaba otros seis vuelos el martes.

En años con picos de inmigración se ha deportado a grupos de mexicanos igual de numerosos, pero, los traslados no se hicieron de forma tan repentina.

También migrantes centroamericanos han cruzado la frontera en masa sin verse sujetos a expulsiones relámpago. Muchos se han acogido al acuerdo de esperar sus procedimientos de asilo en México, una vía legal que no tienen los haitianos.

La mayoría de estos migrantes caribeños ha vivido años en diferentes países de América Latina.

El éxodo haitiano se agudizó tras el devastador terremoto de 2010 y la situación en el país más pobre de América no ha parado de deteriorarse. En julio de este año fue asesinado en su casa el presidente Jovenel Moïse, presidente de Haití, y en agosto hubo otro sismo devastador.

Pierre Esperance, director de la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDDH) en Haití dijo que; «lo que está haciendo la administración Biden no es humano.

Es cínico porque las políticas de Estados Unidos están contribuyendo al deterioro de la situación en Haití», dijo.

«En Haití hoy no se puede hablar de Estado de Derecho. No hay seguridad, la policía no puede proporcionar seguridad porque las bandas están mejor equipadas que la policía», agregó Esperance.

«El gobierno también está involucrado con las bandas, pero la administración Biden está apoyando al primer ministro Ariel Henry», dijo Esperance, señalando que el propio Henry ha sido vinculado a uno de los principales sospechosos del asesinato del presidente Moise.

El derecho internacional también exige al gobierno estadounidense que entreviste a los solicitantes de asilo.

«Esas personas que están en Texas, aunque hayan estado en lugares como Chile durante 3, 4, 5 años, no sabemos si fueron víctimas de las bandas o perdieron sus hogares.

Según el derecho internacional, cualquier persona que se encuentre en su situación y pida asilo político, debe ser escuchada», dijo Esperance. «El problema es que no escuchan a la sociedad civil. Cierran los ojos. No se preocupan por nuestras vidas en Haití, aunque nos estemos muriendo todos los días», añadió.

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