¿Cuál fue la vacuna que recibimos en los 70 cuando éramos niños? Todo el mundo tenía una cicatriz redonda en el brazo.

Es la vacuna contra la tuberculosis, conocida como BCG, es la única que deja cicatriz tras ser suministrada de forma subcutánea y la marca puede manifestarse de distintas maneras.

La inyección con virus atenuados se aplica debajo del doblez del hombro o pasando la articulación.

Sin embargo, cuanto más abajo se efectúe el pinchazo, la cicatriz puede ser más grande; aunque la forma también depende del tipo de cicatrización que presente la persona.

Un médico explicó que quienes tienen una cicatriz circular con algunas líneas hacia el interior, que asemejan una flor, es porque hubo una aplicación errónea de la dosis.

A quienes sólo les quedó una línea, quiere decir que hubo un procedimiento correcto, pero si hay una protuberancia es señal de que el paciente tiende a una cicatrización queloide, lo cual es normal para muchos, aunque no necesariamente muy estético para algunos.

La vacuna provoca una bolita o nódulo que tiene un periodo de cicatrización de hasta 15 días. Después del suministro hay dolor, hinchazón y calor local que van aminorándose poco a poco hasta que se hace una cicatriz.

Si la bolita comienza a sacar agua es señal de una posible infección, por lo que el paciente debe consumir antibióticos y si lo hace el efecto de la vacuna se anula.

Por ejemplo: En el 2012, el Departamento de Sanidad y Consumo del País Vasco informó de la eliminación de la vacunación con BCG a los menores de un mes, quedando reservada para los grupos de riesgo.

La vacunación universal consiguió la erradicación de la enfermedad, que se declaró oficialmente por la OMS en 1980.

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